¿Qué es la percepción corporal?
Identificar y localizar las diferentes partes del cuerpo puede parecer, a simple vista, un aprendizaje banal que los niños y niñas adquieren de manera natural en el contexto familiar y que por lo tanto no debería exigir una especial atención por parte del docente en la escuela. Sin embargo, debemos saber que, como todo en la vida, son los pequeños conocimientos los que posibilitan y dan solidez a las grandes teorías, y en este caso concreto, saber qué tenemos en el cuerpo, dónde está y cómo se usa, es lo que designamos “percepción corporal”, y es uno de los fundamentos para un correcto desarrollo de algo más amplio y complejo como es el esquema corporal.
Según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española podemos definir la percepción como "el conocimiento o la idea de lo perteneciente o relativo al cuerpo, especialmente al humano" , es decir, reconocer de manera consciente las partes que lo componen y sus posibilidades de acción. Visto así podemos pensar que unas simples clases de anatomía bastan para desarrollar nuestra conciencia corporal de manera apropiada, pero dado que nuestro cuerpo no existe vacío, el aprendizaje sobre nuestro cuerpo se relaciona de manera indisociable con el aprendizaje del espacio-tiempo que nos rodea, así como sus componentes.
Ya en 1971 Le Boulch hablaba en términos similares de imagen corporal definiéndola como “el conocimiento inmediato y continuo que nosotros tenemos de nuestro cuerpo en estado estático o movimiento, en relación con sus diferentes partes y sobre todo en relación con el espacio y los objetos que nos rodean”, (citado en Vásquez Gallegos, 2021 , p. 54).
Por otro lado, Coste (1980, como se citó en Mayolas, s.f.) nos resalta la idea de que el esquema corporal no es algo que nos venga dado de nacimiento, sino que es “el resultado de la experiencia del cuerpo de la que el individuo toma poco a poco conciencia, y la forma de relacionarse con el medio, con sus propias posibilidades”. Prueba de ello es que si a un bebé de poco tiempo le acercas su propia mano a la boca, éste responde con el mismo reflejo de succión que si de un biberón o un pecho se tratase porque no es consciente de su propio cuerpo.
Los autores Rodríguez Camacho y Alvis Gómez (2015) destacan la definición de Schilder según la cual la imagen corporal es “la representación mental del cuerpo que construimos con nuestra mente.” (Raich RM, 2004, como se citó en Rodríguez- Camacho y Alvis-Gómez, 2015, p. 280).
Y en la misma línea Delia Martín dice que es “la imagen mental que tenemos de nuestro cuerpo, primero estática y después en movimiento, en relación con sus diferentes partes, con el espacio y los objetos que nos rodean”, (2020, p.61).
Vemos entonces que el desarrollo del esquema corporal implica tanto componentes físico-sensoriales relacionados con los canales neurosensitivos que permiten al cuerpo captar información sensorial, kinestésica y de equilibrio; así como toda una serie de componentes metacognitivos que permiten el procesamiento de toda esa información sensorial entrante, la elaboración de la imagen mental deseada y la posterior ejecución motora. Este acto de “pensar el movimiento” es imprescindible para poder realizar con éxito cualquier acto motor voluntario, y sólo cuándo este ya esté automatizado podremos dejar de imaginarlo (Martín, 2020, p.32).
¿Cómo se desarrolla?
Dado que el esquema corporal es una representación mental, su desarrollo debe seguir las pautas de evolución del pensamiento, es decir, al principio necesita de la acción y manipulación para conseguir la representación mental, hasta llegar poco a poco al pensamiento abstracto. Le Boulch (citado en D. Martín, 2020) nos habla de tres etapas en su desarrollo:
- Etapa del cuerpo vivido, de 0 a 3 años:
En esta etapa el niño confunde su realidad interior con la realidad del exterior, no es capaz de discriminar entre el yo y los elementos que le rodean. Es conveniente que cuando los niños están en esta etapa se le dé oportunidad de compararse con otros objetos.
- Etapa de la discriminación perceptiva, de 3 a 7 años:
En esta fase el niño es capaz de identificar las partes de su propio cuerpo y sabe cual es su límite con respecto a otro.
- Etapa de la representación en movimiento, de los 7 a los 12 años:
En esta etapa el niño ya puede representar su cuerpo de manera plena porque lo tiene interiorizado, se logra una independencia tanto funcional como segmentaria global y la autoevaluación de cada segmento.
Vayer (1977, como se citó en Cañizares, 2017, como se citó en Vásquez, 2021), clasifica las
etapas de la elaboración
del esquema corporal como sigue:
- Periodo maternal. Desde el nacimiento hasta los 2 años:
- Período infantil o periodo global de aprendizaje y uso de sí. De 2 a 5 años:
- Periodo de transición. De 5 a 7 años:
- Periodo de elaboración definitiva del esquema corporal. De 7 a 12 años:
Pero no debemos olvidar que la imagen mental que elaboramos sobre nuestro cuerpo se hace a partir de sensaciones que recibimos tanto internas como externas, por lo que tanto el desarrollo del sistema nervioso como el del sistema sensorial también van a condicionar nuestra percepción corporal. Como afirma Cañas Gutiérrez ( 2010) “En la formación del EC, es necesario un nivel de maduración adecuado del sistema nervioso que facilite información táctil y cinestésica, una organización mínima espacio temporal y una noción precisa del límite de su propio cuerpo con respecto al otro.”
Es por ello que para Vayer, la ley céfalo-caudal (desde la cabeza a las extremidades) y la próximo–distal (desde el centro del eje corporal hacia la periferia a del cuerpo) que rigen el desarrollo neuronal en el niño, también aplican a la elaboración de la representación mental de nuestro cuerpo, Delia (p. 63).
El último requisito indispensable para su correcto desarrollo es la interacción social, y lo es por dos razones: primero porque “conocemos el cuerpo del otro antes del de uno mismo” y nos llegamos a conocer porque al tocarnos activan nuestros canales sensitivos y perceptivos. Pero sí percibe las acciones que ejercemos sobre su cuerpo por ejemplo, al llorar ante un pinchazo o asustarse si le movemos bruscamente, porque activamos sus receptores sensoriales desde el exterior, de aquí la necesidad del contacto social más básico. En segundo lugar porque gracias al desarrollo del lenguaje (el lenguaje es un acto puramente social) el niño puede etiquetar las diferentes partes de su cuerpo y así atribuirles un significado en sí mismas y en contraposición con las otras partes (si algo no tiene un nombre no podemos hablar sobre ello, y si 2 cosas tienen el mismo nombre podemos pensar que son lo mismo.
¿Qué sucede si no se estimula adecuadamente su desarrollo?
Desde un enfoque psicológico el hecho de no haber asimilado correctamente el esquema corporal puede causar deficiencias en la relación sujeto-medio. (Tardío, s.f.) Según esta psicóloga, estas deficiencias pueden afectar los siguientes ámbitos:
En cuanto a la percepción: El adecuado desarrollo de la percepción es la base sobre la que el niño funda su relación con el mundo. De este proceso dependerán sus habilidades de orientación, las que a su vez “gravitarán sobre capacidades de mejora en los aprendizajes escolares.”
En cuanto al ámbito motor: Un niño que no ha desarrollado adecuadamente su esquema corporal puede ser incapaz de controlar su cuerpo plenamente, puede presentar tanto defectos de coordinación como problemas de precisión motora, así como “una particular lentitud para organizar la acción.”
En cuanto al ámbito afectivo: El desarrollo de un esquema corporal “borroso” o distorsionado puede afectar el estado emocional del niño. La “torpeza motora” puede influir de forma negativa en sus experiencias vividas, provocando frustración, así como la falta de un desarrollo perceptivo y coordinativo adecuado, puede causar dificultades para relacionarse, la falta de autoestima e inseguridad.
Un dominio corporal adecuado les otorga a los niños y niñas seguridad de movimiento y de relación con el medio. Y es esta confianza en sí mismos lo que les permite crear vínculos positivos con las personas que le rodean y construir una inteligencia interpersonal, esencial para la vida social. Fernández Prada (2009) afirma que un esquema corporal mal definido tiene consecuencias como déficit en la estructura espacio-tiempo, una motricidad deficiente, baja autoestima, inseguridad en sí mismo, déficit de atención, etc. Sin embargo, los infantes que tienen un esquema corporal bien definido disfrutan de un buen control y percepción de su cuerpo, una buena actitud postural y un buen equilibrio emocional.
“...El desarrollo del esquema corporal es un punto de partida para la adquisición nuevos aprendizajes” (Melo, 2012), porque nuestro cuerpo es el medio y la herramienta principal de conocimiento, y cualquier déficit en su dominio puede derivar en dificultades en las demás áreas de conocimiento, incluídos los aprendizajes académicos.
¿Aparece en el currículum de Ed.Infantil?
La actual legislación española nos proporciona la base legal para trabajar la percepción corporal / el esquema corporal con el alumnado de infantil. En el Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Infantil encontramos ya desde el primer ciclo entre los objetivos, competencias y saberes básicos el desarrollo de las capacidades que les permitan a los niños y niñas conocer su propio cuerpo y el de los demás, así como cuáles son sus capacidades, reconociendo, aceptando y respetando las diferencias.
Además del control progresivo del cuerpo lo que incluye descubrir la propia imagen y la de los demás, en el segundo ciclo los niños y niñas deben desarrollar el equilibrio, la percepción sensorial y la coordinación en el movimiento. Deben progresar en la formación de una imagen global y segmentaria del cuerpo, así como una autoimagen positiva.
¿Qué elementos la integran?
Según Gil (2013, como se citó en Cañizares y Cabonero, 2018, p. 109) nos ofrece una clasificación de los diferentes elementos que integran el esquema corporal, pero debemos entender que esta diferenciación es puramente conceptual ya que ninguno de ellos trabaja de manera independiente al resto:
- Conocimiento y control corporal
- Actitud tónica entendida como postura individual
- Respiración
- Relajación y tensión
- Equilibrio
- Lateralidad
¿Cómo vamos a trabajarla en nuestra clase?
Partiendo de la afirmación de que los diferentes elementos del esquema corporal funcionan como un “todo” y que la corriente metodológica actual aboga por una enseñanza globalizada, nuestras actividades buscarán fomentar un aprendizaje completo, significativo y contextualizado en los niños y niñas, guardando una especial atención sobre la percepción corporal pero sin aislarla de los demás elementos.
Por ello hemos decidido elegir un tema que puede ser vivido y sentido por los pequeños en todas sus posibilidades: las diferentes estaciones del año.
El juego será el medio de aprendizaje y estará presente en diversas modalidades: individual, colectivo, participativo, competitivo, estratégico, al azar, imaginativo, etc., que junto con la pasión del maestro serán los motivantes del aprendizaje.
Por otro lado, los principios metodológicos que aplicaremos se basan en el respeto de los intereses de los niños, a sus posibilidades, sus ritmos de aprendizaje y sus limitaciones, intentando satisfacer las necesidades particulares de cada alumno y favoreciendo la socialización a través de la colaboración entre iguales.
Cañizares Márquez, J. M. y Cabonero Celis, C. (2018). Temario resumido de oposiciones de
Educación Física (LOMCE): Acceso al cuerpo de maestro. Wanceulen Editorial. Recuperado de:
Martín, D. (2020). Psicomotricidad e intervención educativa. Ediciones Pirámide.
Mayolas Pi, M.C. (s.f.). “El esquema corporal en niños de seis a ocho años”. II Congreso de
la Asociación Española de Ciencias del Deporte. INEF-Madrid. Núm. Orden: 0290. Recuperado de: https://www.cienciadeporte.com/images/congresos/madrid/Ensenanza%20de%20la%20Actividad%20Fisica/Educacion%20Fisica%20Escolar/El%20esquema%20corporal.pdf
Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero, por el que se establece la ordenación y las
enseñanzas mínimas de la Educación Infantil. Boletín Oficial del Estado, núm. 28, de
2 de febrero de 2022, pp. 14561 a 14594.
https://www.boe.es/boe/dias/2022/02/02/pdfs/BOE-A-2022-1654.pdf
Rodríguez- Camacho, D.F. y Alvis-Gómez, K.M (2015), Generalidades de la imagen corporal
y sus implicaciones en el deporte. Rev. Fac. Med. 2015 Vol. 63 No. 2: 279-287283. Recuperado de:
https://revistas.unal.edu.co/index.php/revfacmed/article/view/49387/51290
Pradas, D.
(2009). El esquema corporal en niños y niñas. Innovación y experiencias (45),
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https://archivos.csif.es/archivos/andalucia/ensenanza/revistas/csicsif/revista/pdf/Numero_14/D
Tardío,
Reyes, (s.f.), Esquema corporal y psicomotricidad. Neuroeduca.
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Vásquez
Gallegos, L.K., (2021), Actividades motrices para el desarrollo del
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niños de 4 años. UNIVERSIDAD CATÓLICA SEDES SAPIENTIAE
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN Y HUMANIDADES. Recuperado de:
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_suficiencia_2021.pdf?sequence=1&isAllowed=y


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